Capítulo 2: Tecnociencia.
La idea de la vivir por más años, e incluso la de la vida
eterna, ha rondado desde la antigüedad en los deseos del hombre, y en la
actualidad dichas aspiraciones no han caído en el olvido. Asimismo, esto sumado
a los grandes avances científicos y tecnológicos que se dan hoy en día, ha
llevado a muchas ciencias a estudiar cómo conseguir esto. De modo que no es
raro ver como los científicos, día a día, realizan diferentes avances en los
conocimientos que les permiten el dominio de la naturaleza.
Asimismo los grandes avances tecnológicos nos hacen plantear
incluso, la idea de crear máquinas con inteligencia propia, y nos hace pensar
que tan lejos está la idea de que se vuelva realidad lo que muestran películas
como “Matrix”, “Inteligencia artificial”, “Yo, robot”, o “Terminator”.
En fin, quizás nunca seamos capaces de vivir eternamente,
crear máquinas con inteligencia como los humanos o incluso transferir nuestras
conciencias a máquinas. Lo que sí es real son los grandes avances científicos y
tecnológicos de los somos espectadores en la actualidad, y los cuales nos hacen
preguntarnos cuál es el punto que separa la ficción de la realidad, y sobre
todo hace que pensemos en cuál es el papel que le asignamos a la técnica.
De esta manera Paula Sibilia en el capítulo antes mencionado
apela a los estudios del sociólogo y epistemólogo portugués Herminio Martins,
quien recurre a dos figuras mitológicas occidentales (Prometeo y Fausto) para
analizar las bases de nuestra tecnociencia. Dichos mitos, que no son opuestos
pero entre los que existe cierta tensión, sirven como metáforas para
identificar dos líneas de pensamiento sobre la técnica.
En la mitología griega, Prometeo es un titán amigo de los
mortales, a quienes les proporcionó el fuego (y junto a él, la técnica), motivo
por el que obtuvo el castigo de los dioses. De esta manera la tradición
prometeica tiene una visión netamente instrumental de la tecnología para
alcanzar así los conocimientos científicos, cuyo fin es el “bien común” de la
humanidad. Sin embargo también expone que hay límites con respecto a lo que se
puede conocer, hacer y crear.
Por su parte, Fausto (cuyo mito es de origen incierto) es
quien hace un pacto con el Diablo animado por ansias de crecimiento infinito,
queriendo superar así sus propias limitaciones. Es así que la tradición
fáustica concibe a la tecnología como el objetivo primordial del conocimiento
científico, cuya meta consiste en superar la condición humana.









